Esta oración la rezaba con mi Mane, me trae muchos sentimientos... igual que su recuerdo!
Te amo, Gordita, miss you mucho!! Abrazameee ='(
Heme aquí, oh Madre, antes tus pies postrada.
Heme aquí, contenta y confiada, delante de tu altar.
¡Ah! Tu nombre tanto alcanza.
Pues al llamarte Madre, mi esperanza es grande como el mar.
Yo tengo siempre la memoria fija, que soy tu pequeñuela, que soy tu hija, acuérdate bien.
Dirige tu mis pasos, sé mi guía, y en todas esas acciones, Madre Mía, llévame siempre al bien.
No digas que no puedes, eres Madre, y el Hijo Eterno del Eterno Padre, nos lo ha enseñado así.
Si acaso no pudieras, yo diría: me ama, es cierto, como Madre Mía, más le falta poder.
Si no fueras mi Madre tristemente no es mi Madre, dijera mi doliente, no me puede querer, pero sí lo eres y eres poderosa, ¿qué te excusará, Virgen Amorosa, si me perdiera yo?
Deja pues que te ruegue y que te pida, es por tu honra que está comprometida, es por la honra de Dios.
¿Qué te pido? Nomás una mirada, pues yo a tus ojos, Dios, Virgen Sagrada.
Tan alta potestad, que no puede mirar eternamente, sin que me mires buena y complaciente y llena de piedad.
Oh Virgen Santísima de Guadalupe, primero santificada que creada.
Acúsote, Patrona Mía, que alguna sentencia contra mí o contra los míos fuere dada, sea por vuestra intercesión revocada y por Cristo Nuestro Señor, aceptada, Jesús. Amén.
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ResponderEliminarSu oración tiene un párrafo teológicamente equivocado que es probable que se deba a que se escuchó mal al pasarse de generación en generación...justo cuando dice: "es por tu honra que está comprometida, es por la honra de Dios." Pues la honra de María nunca ha estado comprometida...
ResponderEliminarLe envió corregida la oración.
Heme aquí, oh Madre, antes tus pies postrada. Heme aquí, contenta y confiada, delante de tu altar. ¡Ah! Tu nombre tanto alcanza que al llamarte Madre, mi esperanza es grande como el mar. Yo tengo siempre la memoria fija, que soy tu pequeñuela, que soy tu hija, acuérdate bien. Dirige tú mis pasos, sé mi guía, y en todas mis acciones, Madre Mía, llévame siempre al bien. No digas que no puedes, eres Madre, y el Hijo Eterno del Eterno Padre, me lo ha enseñado así. Si acaso no pudieras, yo diría: me ama, es cierto, como Madre Mía, más le falta poder. Si no fueras mi Madre tristemente digiérame doliente: no es mi Madre no me puede querer. Pero sí lo eres y eres poderosa, ¿qué te excusará, Virgen Amorosa, si me perdiera yo? Deja pues que te ruegue y que te pida, es promesa que está comprometida, es promesa de Dios. ¿Qué te pido? Tan solo una mirada, pues dio a tus ojos, Dios, Virgen Sagrada tan alta potestad, que no puede morir eternamente, aquel que mires buena complaciente y llena de piedad. Amén.